El viaje a Palmira: Diario de mis vacaciones en Siria- II parte
Cuando nos subimos de nuevo a la camioneta para continuar nuestro viaje a Palmira, bromendo le dijímos al chofer !ten cuidado con los letreros, leelos bien no nos vayas a llevara a Iraq o Bagdad”, a lo que él puso su cara de sorpresa y respondió en torno serio: “No pues, yo no se ni leer”, asi que mis compañeros y yo nos miramos asombrados unos a otros y después nos soltamos riendo. ¡Ah que bromita pues, nos salió al revés!.
En la primera parte de la historia del viaje les conté acarca de los lugares turísticos, religiosos y culturales de Damasco (en árabe دمشق), ciudad en la cual permanecí durante los 7 días que visité Siria (en árabe: سوريا Sūriyā). En esta segunda parte de la historia les contaré otros detalles sumamente interesantes sobre las localidades que pude visitar y que se encuentran en los alrededores de la capital de Siria.
El cuarto dia (creo que era el 3 de Mayo) a las 8:00 de la mañana la camioneta del tour junto con otros turistas fue por mi al al hotel en donde me estaba hospedando. Fue solo en ese momento que conocí a mis nuevos compañeros de aventura y de viaje de ese dia: Ula y Tom, una pareja de jóvenes polacos que actualmente viven en Londres, también estaba Hennie, una chica de Holanda y un chico de Siria, de nombre Machal, además de dos simpáticos personajes que ejercieron un rol muy importante en el viaje: el chofer y la guía turística Amar, quienes fueron muy simpáticos y chistosos durante todo el viaje.
Todo estaba iniciando bien, el dia parecía perfecto y para nuestra suerte el clima en el desierto era muy agradable, pues siendo a inicios del mes de mayo, durante las primeras horas de la mañana el clima no era demasiado caliente, era soportable, mas sin embargo en la noche este cambiaba completamente a bajas temperaturas.
Mientras nos dirijíamos a Palmyra, el primer lugar que visitamos durante el tour, hicimos una pequeña parada en una cafeteria que se encontraba en medio del desierto, en medio de la nada. Pueden imaginar ustedes recorrer kilómetros y kilómetros sin ver nada mas que paisajes de arena y pistas de carreras de camellos, aunque les parezca chistoso asi es, durante el trayecto pasamos por una enorme pista de carreras de camellos. Al inicio todos nos dijímos : “¡Que raro, una pista de caballos en el desierto!, hasta que la guía nos explico que en realidad no era para caballos sino para camellos. Que sorpresa, la verdad es que nunca me lo hubiera imaginado.
Las siguientes fotos de izquierda a derecha son del “cafe Bagdad”, el grupo de nuevos amigos que encontré durante mi viaje y la foto de abajo a la izq. es de una casa de beduinos que se encontraba a solo unos cuantos pasos atrás del cafe.
Más adelante por la carretera, mientras continuábamos por nuestro camino para llegar a Palmira era nornmal encontrarnos con algunos beduinos que recorrían largas distancias con viejas motos o en camionetas. Para los que nunca habían escuchado este nombre que proviene del idioma árabe (بدوي) bedaui o badawi, que significa morador del desierto de (بدو) bedu o badw en lengua vulgar: allí donde no existe población fija, es decir, el desierto.
Los beduinos son pastores nómadas y son famosos por sus caravanas cruzando los desiertos. Su hogar son las tiendas bajas, de forma rectangular, hechas con pelo de camello o de cabra. Los beduinos usan ropa ligera para soportar el calor. Llevan túnicas que cubren el cuerpo entero, salvo la cara, manos y pies. Se desplazan constantemente en busca de agua y pastos. Se alimentan principalmente de leche y sus derivados. Comen también pan alimento pan ázimo de trigo de forma redondeada, dátiles, y otros frutos que obtienen en los oasis de los desiertos.
Por cierto que nuestros nuevos amigos árabes, el chofer (del cual me disculpo porque no recuerdo su nombre) y Amar el chico que nos hacía de guía turística, se disfrazaron de beduinos para darle un toque más arabe a nuestro paseo. He aquí algunas fotos:
PALMYRA
Finalmente después de casi 3 horas de viaje y de paisajes arenosos llegamos a Palmira o Palmyra (en árabe تدمر Tadmor o Tadmir), una antigua ciudad nabatea situada en el desierto de Siria que significa “ciudad de los árboles de dátil”).
En cuanto llegamos a Palmira yo y mis compañeros de viaje empezamos a tomar fotos por las ventanas del vehículo aún cuando este estaba en movimiento, y es que cuando tienes de frente a un lugar tan mistico y afascinate como este no puedes resistir a sus encantos.
Según la tradición esta ciudad fue fundada por Salomón, rey de Israel. Enclavada en una pedregosa planicie junto a un oasis, la “novia del desierto”, como suelen llamarla, fue durante largo tiempo un próspro centro de la ruta caravanera, en el que se alojaban los viajeros y mercaderes que atravesaban el inhóspito y árido desierto.
Templo de Baal
Situado en el extremo este de la Gran Columnata, el templo de Bal es el edificio más importante de Palmira. Según no explicaron, la columnata exterior que lo rodeaba tenía en su origen capiteles de bronce dorado.
Arco Monumental
La traza urbana de Palmira tiene una característica particular: su eje principal (el decumano máximo) no es perfectamente rectilíneo, sino que está constituido por una línea quebrada. Fue precisamente para enmascarar el ánglo entre la primera y segunda sección de la Gran columnata que se edificó a comienzos del siglo III d.C. Unico en su tipo porque posee una planta triangular: tiene tres arcos, de los cuales los laterales son más bajos y están orientados hacia el Templo de Baal y el tramo principal de la Gran Columnata respectivamente.
Gran Columnata
Esta calle de 11 metros de ancho y más de un kilómetro de largo recorre Plamira de este a oeste: flanqueada por pórticos de siete metros de ancho, fue construida a partir del siglo II d.C. Puede ser dividida en tres grandes secciones: la primera parte es la que se encuentra al oeste del Tetrapylon, es la mas antigua y atraviesa el barrio residencial. La segunda parte (central) se remonta a comienzos del siglo III y es la más monumental: no estaba empedrada para permitir el acceso de los camello. La tercera y última sección es la más reciente: jamás terminada, conducía al Campamento de Diocleciano.
En Palmira había un vendedor de collares que donde menos te lo esperabas se te aparecía, hasta parecía que tenía el don de la ubicuidad. Asi como é habían varios vendedores de collares o de paseos en camello. La cosa curiosa es que alguos de ellos a veces querían iniciar una conversación con los turistas, y de hecho a mis compañeros les preguntaban “where are you from?”, cosa que a mi no, a mi me hablaban en árabe o me decían “you are arabic girl”. No importaba cuanto insití en decirle que yo no era árabe, la gente continuaba a decirme “you are arabic”. La cosa era chistosa para ellos como para mi, bueno al final casi me convencían de que en verdad yo era árabe y no mexicana.
El Oasis en el desierto
Tetrapylon
Localizado en el centro de una plaza oval, el Tetrapylon es un bellísimo monumento construido para olcultar la primera desviación de la Gran Columnata. Recontruido apartir de 1963 con los elementos caídos, este templo era de planta cuadrada: se componía de cuatro imponentes pedestales que soportaban columnas de granito rosa. Cada uno de los edículos cobijaba una estatua, hoy desaparecida.
Teatro
Un arco que interrumpe el póertio sur de acceso a una vía que circunda el hemiciclo del Teatro construído a mdiados del siglo II de nustra era. Un pasadizo abovedado conduce al espacio semicircular rodeado por el graderío, del que hoy sólo queda una tercera parte. Frente a las gradas se encuentra la majestuosa escena de 48 metros de profundidad y 10,5 de ancho. Actualmente de esta escena existe la planta baja, pero en su origen existian otras dos.
Campamento de Diocleciano
Recinstruída Palmira, el emperador Diocleciano estableci> un campamento en sus cercanías (donde antes se ecnotraba el palacio de la reina Zenobia) para proteger la frontera oriental del imperio.
Templo Funerario o Casa -Tumba
Situado en la extremidad oeste de la Gran Columnata, el Templo Funerario data a finales del siglo III. En su prigen estaba precedido por un pórtico de seis columnas corintias y tenía también un acripta, de la que hoy no quedan rastros. Foto izq. tumbas. Foto derecha Templo Funerario.
Qalaaat Ibn Maan (castillo árabe)
Este imponente castillo que corona una montaña pertenecías al emir libanés Fakhr el-Din (1590-1635), que se había opuesto fieramente al dominio de los otomanos. Desde él se puede disfrutar de una panorámica vista, con el opasis de la majestuosa Plamira. El hallazgo de elementos arquitectónicosy de piezas de vajilla de los iglos XII y XIII hace pensar que, en realidad, el castillo fue edificado en una época anterior.
Rodeado por un foso dotado de puente, tiene forma circular y comprende 7 torres de defensa.
La hora de la comida
Después de caminar hambrientos y sedientos durante casi 2 horas por las ruinas de Palmira nos llevaron al museo arquelógico de la misma ciudad, la verdad es que nosotros primero queríamos comer y luego ir al museo, pero nos dijeron que no, porque si no luego no queríamos ir al museo.
Museo arquelógico de Palmira
Afortunadamente este estabamuy chiquito que lo alcanzamos arecorrer todo en menos de media hora. Desafortunadamente estaba prohibido tomar fotos en el interior del museo, asi que solo les muestro dos fotos que tome a la entrada.
Barriga llena corazón contento
Y finalmente un poco de comida y de diversión en un restaurante de la localidad. Tengo que decir que la comida siriana es deliciosa y bastante ligera de calorias (a excepción de los dulces y postres). La verdad es que todo estaba riquísimo. Las fotos del plato fuerte no se las puedo enseñar porque de tanta hambre que teníamos en cuanto nos los pusieron en la mesa lo devoramos todo. Sorry!
Les platico que en Siria preparan una fresca y deliciosa bebida verde a base de menta (foto de arriba), es como una especie de raspado (como lo llamámos en Mexico) o granita (como lo llaman en Italia). Y a decir verdad en Siria acostumbran a ponerle menta a casi todas las bebidas refrescantes, sino es menta molida son hojas de menta enteras, un toque y aroma que las vuelve exquisitas y te quietan la sed “de camello”.
Las novias beduinas
Y bueno, para terminar el dia en diversión con nuestros nuevos amigos en Siria, a mi y a Hennie, la chica de Holanda, nos vistieron con el traje típico de las mujeres beduinas de la localidad:
Por último no me queda mas que comentarles que el nombre de Palmira aparece descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
La foto de grupo, donde obviamente no aparezco yo, ya que alguien tenía que tomar la foto ¿no?
de izq. a der: Hennie, Machal, Amar, nuestro querido y simpático chofer del cual no recuerdo nombre, Ula y Tom.
Ciao Ciao o mejor dicho
ma’a ssalamah مَع السَّلامة
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