VIVO EN ITALIA

Escribiendo mi propia historia sobre Italia un blog para compartir aventuras, experiencias e información sobre este país mediterráneo
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Melancolia por lugares que no conocía y donde nunca habia estado: en Italia

rapunzelCuando era niña los cuentos que me leían mis papás iniciaban casi siempre con la famosa frase “Érase una vez”…

Recuerdo que cuando tenía 7 años (es decir hace 22) como regalo de navidad mis papás nos regalaron a mis hermanas y a mi una grande  enciclopedia  de cuentos y fábulas, eran 7 libros gruesos todos con blanquísimas hojas satinadas y con cubiertas de diferentes colores e ilustraciones, todos hermosos diseños que hacían de cada uno de ellos identificables y atractivos para nosotras que eramos solo unas niñas. Los cuentos que contenian estos ejemplares eran decisamente uno mas afascinante que otro, sobretodo porque cuando nos lo regalaron yo apenas estaba iniciando la primaria y de consecuencia no era mucho tiempo que había aprendido a leer, un hobby que hasta hoy sigo ejercitando.

Algunos de los cuentos que más me gustaban eran: El gato con botas, Caperucita roja, Hansel y Gretel, Pulgarcito, Rapunzel (mi favorito), Cenicienta, El flautista de Hamelin, , Los músicos de Bremen y como  último Juan y las habichuelas mágicas

En aquél entonces lo que más me gustaba de los cuentos  no era ni la historia, ni la moraleja sino las ilustraciones que acompañaban a los textos. No se si sea verdad que los niños poseen más fantasia que los adultos, pero tengo que decir que las ilustraciones alusivas a las torres, castillos, jinetes, princesas y caballeros eran tan sugestivas que después de algún tiempo de no abrir ningúmn libro cuando llegaba el dia en que mi papá me leía alguno de los cuentos que yo aún no conocía, mi imaginación ya había recreado toda la escena con sus personajes, era una cosa maravillosa que hoy en dia cuando lo recuerdo me trae muy buenos recuerdos.

Cuando eres pequeño crees que todo lo que se cuentan en los cuentos son solo eso “puros cuentos”, nunca piensas que esos lugares existen realmente en algún lugar del mundo. Sobretodo si eres originario de un lugar en el que los castillos no existen. Es mas, hoy que lo pienso, creo que me hubiera gustado vivir en la época medieval.

Hay memorias de mi infancia que me cuestan trabajo recordar, mas hago el esfuerzo menos me vienen a la mente, asi que mejor me desconcentro y pienso en cualquiero otra cosa. El resultado de esto fue para mi una experiencia maravillosa y para mi esposo algo chistosa que era mas o menos así:

Hace muchos años, la primera vez que vine de vacaciones a Italia me llevaron a visitar un pueblito (Marostica) con un castillo sobre la colina mas alta, ¡si! uno de esos castillos con sus altas torres de guardia, muy similar al que años atrás vi en uno de mis cuentos de hadas, doncellas, caballeros y dragones: Rapunzel, un cuento alemán de los hermanos Grimm. No obtsante el cuento de rapunzel trate de una princesa en una torre y no en un castillo, automaticamente asocié las ilustraciones del libro con el lugar en el que me encontraba. Para mi el hecho de estar en un lugar que hasta ese momento solo existía en mi imaginación y en un libro infantil era extraordinario, no tenía palábras para decir la grande emoción que sentía, y no dije nada por temor que pudiera pensar que era algo absurdo, pues siendo el originarias de ese lugar es normal verlo todos los dias, por esto mejor me quede callada y no dije nada hasta el año pasado que fuimos a ver el Palio de Castelfranco, una fiesta en la ciudad circundada por una muralla medieval, en la que año con año la gente del pueblo se disfraza y vive su cotidianeidad como en la época medieval. Fue ahí que “solte toda la sopa” y despues se puso a reir el y otro amigo alemán que nos acompaño en aquella ocasión.

Otra cosa que me sigue sorprendiendo de Europa y que me recuerda a los cuentos y las películas de Hollywod que tratan de la época medieval, es la niebla, esa espesa niebla que se forma en los meses fríos del año, que te dan una visibilidad igual a 0.

Es rara la sensación cuando llegas a estar en un lugar que de pequeño creías pura fantasia y que en aquel entonces no imaginabas tampoco que en realidad pudiera existir en otra parte del mundo.

Hoy de adulta me sìguen gustando los cuentos, pero sobre todo las fábulas, de hecho hay quien dice que las fábulas son los espejos de la contradicción en la que vivímos nosotros los humanos.

Pero, ¿porque el hombre usa los animales para hablar de si mismo?. Según el parecer de Giorgio Celli, un italiano escritor y profesor universitario, “desde el principio de los tiempos somos los hijos huerfanos del Eden, nos entimos los outsider de la naturaleza, de los seres colocados, por decirlo asi, a distancia. A un cierto punto nuestra mente se ha puesto entre nosotros y el mundo: nos ha impedido de vivir y basta, para involucrarse en las aventuras del como y el porque, para dirigirnos hacia la tortuosidad de los algoritmos y de la dialectica. La conciencia  de ser concientes, ha generado en nosotros un complejo de superioridad y de conservación. Nos sentimos por arriba del mundo y fuera del mundo, maestros de los animales, mas sin embargo sin consonancia con la naturaleza, naturaleza que todavía poseen los animales y que nuestras sutilezas han terminado por destruir.”

Bergson habla del silencio de los animales como de un ingrediente escenciale que circunda su misterio y prestigio, como si los animales supieran hablar, mas sin embargo desdeñan de comunicar con los hombres. Esta falta de comunicación, este espacio semaántico, han provocado en los humanos una frustración, y la necesidad de una abolicion imaginaria, es por esto que han dado origen a las fábulas animalisticas, que nacen del mas remoto pasado, que sobreviven, fosiles vivientes, en el folklor de todos los pueblos, en los los todos los animales hablan y hablan de nosotros y para nosotros.

Bien dijo el gran Esopo : “Los animales nos ensenan como estar en este mundo, nos indican que hacer y que no hacer. Son nuestros testigos y al mismo tiempo nuestros jueces.”

Hoy en dia vivo en un pueblito que  tiene una vista maravillosa de la ciudad de Asolo, ubicada sobre colina y con una rocca en la parte más alta de la montaña. Sin duda una vista maravillosa que puedo apreciarcon gusto  cada dia desde la ventana de mi casa. A continuación algunas imágenes de la Rocca di Asolo, un enorme edificio cuyos orígenes y propósito aún no son bien entendidos que en la Edad Media fue sin duda utilizado como una fortaleza:

rocca asolo-interno

rocca-asolo sud

Nota: Estas fotos de la Rocca di Asolo no son mias, pero les prometo que en breve les mostraré las mias.

Para concluir este simpático post me gustaría dejarlos con la buena compañia de este famoso cuento de la literatura infantil  Rapunzel:

Érase una vez una pareja que quiere un hijo vivía al lado de un jardín rodeado de paredes que pertenece a una hechicera. La esposa finalmente embarazada, nota algunos rapunceles plantados en el jardín, y los anhela hasta la muerte. Su marido decide ir a juntar algunos para ella y termina enfrentándose con la hechicera, la Dama Gothel, quien lo acusa por robo. Él le ruega piedad, entonces la hechicera le da algunos rapunceles para que se los lleve a su casa con la condición de que el hijo que esta esperando su esposa le sea entregado al momento de su nacimiento. Él acepta. El bebé nace, la hechicera aparece, le designa el nombre de Rapunzel y se la lleva. Cuando Rapunzel cumple doce años, la Hechicera la encierra en una torre en el medio del bosque. La Dama Gothel iba a visitarla todos los días y le pedía que deje su largo cabello dorado caer, para luego trepar hasta la torre. («Rapunzel, Rapunzel, deja caer tu cabello así puedo trepar la escalera dorada»).

Un día, el hijo del Rey escucha a Rapunzel cantando en la torre, busca una puerta, pero termina por marcharse sin encontrar ninguna forma de entrar. Vuelve seguido a escucharla cantar, hasta que un día pudo ver a la hechicera visitando a Rapunzel, y de esta manera aprendió cómo llegar hasta Rapunzel. Le pidió que deje caer su cabello, subió hasta donde estaba ella y le propuso matrimonio. Ella aceptó.

Juntos planean una forma de sacarla de la torre: él irá todas las noches, evitando a la hechicera que la visita de día, y llevará seda, con la que Rapunzel tejerá hasta formar una escalera. La hechicera descubre que el hijo del Rey está visitando a Rapunzel, lo que la lleva a cortarle el pelo a Rapunzel y dejarla en el medio de un campo desierto.

Cuando el hijo del Rey llegó la noche siguiente, la hechicera se ocupó de bajar las trenzas hasta donde estaba él. Cuando el hijo del Rey se encontró con la hechicera en la torre, ella le dice que jamás volverá a ver a Rapunzel. Él, desesperado, salta de la torre, quedando ciego por las espinas que había abajo.

Deambuló por algunos años antes de escuchar la voz de Rapunzel, y la encuentra a ella con mellizos en brazos. Las lágrimas de Rapunzel le devuelven la vista, y él la lleva a su reino, donde viven contentos para siempre. Y resulta que Rapunzel se caso con el principe.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado…

_____________

A veces me pregunto si los niños de hoy prefieren leer un cuento /que sus papás les lean uno, o si prefieren verlos en la televisión, como va hoy de moda…

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Posted in LUGARES 8 years, 2 months ago at 6:47 PM.

1 comment

One Reply

  1. Que bueno , a pesar de ser hombre me gustó tu historia, me perece interesante y te cuento el cuento, después de escuchar muchas veces una canción de Alejandro Filio llamada, “no todos los cuentos”, que nombra a Rapunzel y habiendo escuchado algunas veces que se trataba de un cuento, busque una imagen el google de la famosa Rapunzel y me apareció la que adjuntaste al comentario, la cual mellamó la atención y entre para encontrarme con tu comentario. Bueno ese fue el detalle curioso de que aparezca por acá haciendo un comentario de tu linda historia, que ademá me dio la oportunidad de leer el cuento. Gracias. desde Costa Rica.
    Letra de la canción. devolviendote el favor del cuento.
    …………………………………………………………………….
    No todos los cuentos tendrán un final feliz,
    ni todas las manos se dieron para crecer.
    Conozco castillos que son más tristes que ayer,
    las ruinas de un pueblo muriendo de pie.

    No todos los príncipes se vestirán de azul,
    ni cada promesa se hará para respetar.
    Hay torres tan altas que están lejanas del mar,
    princesas ajenas, estatuas de sal.

    Busca una luz, una más,
    algo que ayude a creer.
    Lanza tu trenza Rapunzel,
    déjame entrar otra vez.

    No todos los cuentos se hicieron para dormir,
    ni todos los sueños te vienen a visitar.
    Soñé que contaba un cuento sin tiempo ni final,
    después junto a mí te miré despertar.

    Se dice que todos tenemos para contar
    y de lo contado tendremos otra versión.
    No hay nada como el oído que sabe escuchar
    pero no hay sentido como el corazón.


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